“Viaje a Portugal”: Oporto y Barcelos

Un recorrido por Oporto y Barcelos utilizando como guía el libro “Viaje a Portugal” de José Saramago.

Vista nocturna de Oporto desde Vila Nova de Gaia
Vista nocturna de Oporto desde Vila Nova de Gaia

Ya conocía los lugares más emblemáticos de Oporto, pero tras leer el libro “Viaje a Portugal” del escritor portugués José Saramago (Premio Nobel de Literatura en 1998) decidí volver, aunque esta vez utilizando este libro como única guía. En “Viaje a Portugal” Saramago relata un recorrido que realiza por todas las regiones continentales de su país haciéndose pasar por la figura de “el viajero” (y por tanto, en tercera persona), contándonos con su excepcional forma de redactar lo que más le llama la atención de su viaje.

“Se Junta con el río que llaman Duero…”

Así titula Saramago la parte del libro dedicada a Oporto y, como la mayor parte de los turistas (entre los que me incluyo), el viajero comienza la visita a la ciudad junto a la Sé, es decir, la catedral.

La Sé
La Sé

En este punto el viajero decide lo que puede visitar de Oporto trazando un círculo imaginario con centro en la plaza de la Sé, aunque “probablemente acabará infringiendo esta regla”, prestando atención a lo “antiguo y pintoresco” y despreciando “lo moderno y banal”.

Desde la plaza de la Sé el viajero desciende en dirección al río por las Escadas das Verdades, hoy unos de los lugares más abandonados y míseros de Oporto, hasta llegar al mismo barrio de la Ribeira.

Barrio de la Ribeira
Barrio de la Ribeira

El barrio de la Ribeira está a los pies de la orilla norte del Río Duero. Es uno de mis lugares favoritos de esta ciudad. Llena de bares y restaurantes es además ideal para pasear disfrutando de la vista a un lado, de las casas mejor conservadas de Oporto,y al otro,de las bodegas de Vila Nova de Gaia.

La Ribeira
La Ribeira

Aunque “el viajero está decidido a no andar de iglesia en iglesia como si de ello dependiera la salvación de su alma” decide visitar algunas de las tantas que hay en esta ciudad. Empieza por la hermosa iglesia barroca de San Francisco, justo al lado del Palacio de la Bolsa, otra de las visitas obligadas de Oporto, a pocos pasos de la Ribeira

Iglesia de San Francisco
Iglesia de San Francisco

Desde la entrada del Palacio de la Bolsa, y tras pedir un mapa en la oficina de turismo que está justo enfrente, asciendo hacia la parte alta de la ciudad zigzagueando por sus calles entre edificios con ese estilo decadente que le da tanta personalidad a esta ciudad. Aunque una gran cantidad de estos edificios estén al borde de la ruina, hay muchas familias viviendo en ellos, algo no muy común en el centro de muchas ciudades europeas. En sus calles, llenas de fachadas con ropa tendida, se ve gente que se saluda y se conoce.

Iglesia de Carmelitas y del Carmen
Iglesia de Carmelitas y del Carmen

Subiendo por la Rua das Taipas el viajero se dirige hacia la iglesia de los Carmelitas y la del Carmen. Comparando a estas dos vecinas por el exterior“cara a cara, gana el Carmen”. Por el contrario, en el interior “el viajero se queda con los Carmelitas. Es una iglesia que hace todo lo que puede por la fe, mientras que el Carmen hace obviamente de más”. Como es lógico, entré en ambas para comparalas, aunque lo que más me llamó la atención de ambas es la gran cantidad de fieles rezando en ellas.

Livraría Lello e Irmão
Livraría Lello e Irmão

De camino a la Rua Clérigos, para completar la vuelta al centro histórico de Porto, hago una parada en la impresionante Livraría Lello e Irmão, donde hay más turistas que clientes. Sin duda, ver uno de los lugares donde se rodó la película de Harry Potter tiene más interés que visitar muchos museos.

Torre de Clérigos
Torre de Clérigos

Al salir de la Livraría Lello e Irmão, llama la atención la Iglesia y Torre de Clérigos, otra de las formidables obras que el arquitecto barroco Nicolau Nasoni ha realizado en esta ciudad. El viajante no considera justo el haber puesto el nombre de este arquitecto en una esquina de una calle “que tan pronto empieza como acaba”. Aunque a mi me parece mucho más injusto que, según leo en la wikipedia: El 13 de julio de 2010, la mayoría de los concejales de centro-derecha del equipo de gobierno del Ayuntamiento de la ciudad de Oporto votaron en contra de la propuesta para poner el nombre del escritor José Saramago a una calle de la ciudad. Está claro que políticos ignorantes los hay en todas partes.

Estación de São Bento
Estación de São Bento

Como el recorrido de Oporto del viajante se me hace corto, decido cruzar el Río Douro hacia Vila Nova de Gaia, no sin antes entrar otra vez en la Estación de São Bento para contemplar sus famosos azulejos sobre la historia de Portugal.

Oporto y su Puente de Luiz I desde Vila Nova de Gaia
Oporto y su Puente de Luiz I desde Vila Nova de Gaia

Cruzando el Puente de Luiz I por su parte más alta, llego a Vila Nova de Gaia. Desde el Mosteiro da Serra do Pilar, las vistas de Oporto son magníficas. Desciendo hacia la orilla del Duero e intento visitar el interior de alguna de las bodegas para degustar el famoso vino de oporto. Como ya es tarde, y las bodegas están cerradas, me tengo que conformar con probarlo en un bar.

Fonte do Pássaro
Fonte do Pássaro

Acabo el recorrido, igual que el viajante, en la Sé. Allí llama la atención del viajante el Chafariz da Rua Escura, que según oyó decir se conoce como la Fonte do Pássaro. En lo alto hay una especie de pelícano “en actitud de arrancarse del propio cuerpo un bocado de carne”. Bajo el pelícano hay un orificio donde antiguamente salía agua y parecía que le daba de beber a “los tres hijos del pelícano” que están más abajo. Se completa el conjunto con dos figuras de mujer con “expresión amenazadora” a ambos lados del pelícano. Aunque, según el viajero, “el conjunto es una ruina”, será lo último que visitará de Oporto en su partida, ya que mirando a las “airadas mujeres” de esa fuente, “sabrá que allí hay un secreto que nadie le explicó”, y es eso será lo que se llevará de Oporto.

Barcelos

Salgo de Oporto y me dirijo a Barcelos, que está a menos de 70 kilómetros al norte. Es domingo, y parece ser que el día de su famoso mercado es el jueves, pero de todas formas hay algún puesto en el Campo da Feira, y en muchos de ellos puedo ver numerosas réplicas del Galo de Barcelos.

Barcelos
Barcelos

“Ésta es la tierra del gallo milagroso que después de asado cantó y tuvo descendencia, tanta que, si aún no llegó al millón, poco le faltará”. Y razón no le falta, ya que aparte de los gallos del mercado, por toda la ciudad de Barcelos se pueden ver réplicas del mismo. El viajante cuenta en el libro la leyenda del gallo de Barcelos, en la cual se cuenta que se cometió un crimen en esta ciudad justo cuando por allí pasaba un gallego de camino a Compostela. Los habitantes de Barcelos acusaron al gallego del crimen, por lo que fue juzgado y condenado a morir en la horca, pero éste, convencido de su inocencia, pidió ir junto al juez, que en ese momento se estaba comiendo un gallo asado. El condenado le dijo que estaba tan seguro de su inocencia como de que aquel gallo cantaría cuando lo ahorcasen. Y así ocurrió, y justo en el momento que estaba siendo ahorcado, el gallo se levantó y soltó un profundo quiquiriquí. Se completó el milagro gracias a un nudo de la horca mal echo, por lo que el gallego se salvó y fue puesto en libertad.

Museo Arqueológico
Museo Arqueológico

Siguiendo los consejos del viajero me acerco al Museo Arqueológico, donde lo primero que me llama la atención es que sea un museo al aire libre. Allí está el Cruzeiro do Senhor do Galo que, según cuenta la leyenda, fue esculpido por el mismo gallego unos años más tarde de salvarse de morir ahorcado.Y como no podía ser menos, en él se puede ver representado el gallo y el ahorcado.

Cruzeiro do Senhor do Galo
Cruzeiro do Senhor do Galo

Dando una vuelta por el Museo Arqueológico el viajero se escandaliza con la forma de identificar las piezas que allí se exponen, ya que utilizan azulejos incrustados en las mismas. Se pregunta cómo sería” la Venus de Milo marcada así en la nalga rolliza”. Razón no le falta.

Azulejos clavados en las piezas del Museo Arqueológico
Azulejos clavados en las piezas del Museo Arqueológico

Igual que al viajero, “viendo correr el agua” sentí sed, “y recordando al gallo” sentí hambre. Para comer, el viajero recomienda en el libro el Restaurante Arantes, donde aparte de un excelente bacalao, degusta unas gachas de sarrabulho que según nos cuenta “nunca mejor manjar comió ni espera comer”. Como es lógico, busco el Restaurante Arantes por todo Barcelos, pero lo encuentro cerrado. Será por la crisis o por ser temporada baja. O porque el libro que llevo como guía se escribió a principios de los 80. De todas formas, me siento decepcionado por no probar el bacalao del Restaurante Arantes y más aún por seguir sin saber lo que son las gachas de sarrabulho. De todas formas no me pienso ir de Barcelos sin comer el bacalao y cumplo mi promesa en otro restaurante, donde me olvido de preguntar que son las gachas de sarrabulho.

Fin.

Para máis información, podes deixar un comentario ou escribir a cabonorte2009@hotmail.es

3 pensamientos sobre ““Viaje a Portugal”: Oporto y Barcelos”

  1. Lo que nadie fue capaz de decirle es la razón de aquel mirar colérico con que las mujeres se desafía, ni a quién servía el agua que en tiempo aquí corrió.
    J. Saramago a Fonte do Pássaro en <>

  2. Unha moi boa maneira de viaxar,Fai pouco nun documental da BBC volveron facer 100 anos despois a viaxe en tren da Guía Bradshaw de 1913.

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